Newsletters spam, o como tirar a la basura la imagen de una empresa

El spam me parece comprensible, lo entiendo, tiene sentido. Entiendo la motivación que hay detrás: alguien que no tiene más imaginación, cegado por la codicia y sin ninguna motivación por hacer algo constructivo en vez de destructivo, ve que puede sacar dinero enviando basura a la gente. Vale. Si no se le ocurre ninguna otra manera de ganarse la vida, adelante. No durará mucho.

Pero hay otro spam cada vez más frecuente (además del spam telefónico): el de las publicaciones o empresas que deciden por su cuenta que su newsletter (su información o boletín de noticias) te va a interesar.

Tendría sentido enviar un mensaje en el que te dan a conocer sus servicios y explicando que si quieres, puedes darte de alta y recibir sus noticias periodicamente, pero el problema es que haciéndolo así, el numero de suscripciones a la newsletter crece despacio, y necesitan numeros grandes. Hay que poder decir cosas como: “enviamos nuestra newsletter a 50.000 personas!“. Hay que poder justificar el presupuesto… y poder cobrar por publicidad después. De esas 50.000 personas, lo más seguro es que la mayoría no hayan solicitado recibir esa información y el mensaje se vaya directamente a la basura, pero da igual, la empresa las envía creyendo que sirve de algo. Además, como muchos de estos mensajes suelen estar cargados de imágenes, enlaces y colorines, el propio filtro de spam del servidor y/o de nuestro programa de gestión de correo decide por su cuenta que es spam, y la verdad es que no se equivoca.

Definitivamente, calidad es mejor que cantidad, a corto y a largo plazo. Es mejor tener 500 personas que han solicitado expresamente recibir en su bandeja de entrada la información que yo publico, que 50.000 altas ficticias que cada vez que ven el nombre de mi empresa lo relacionan con mensajes basura. Todos conocemos empresas que actuan así, y que lo llaman “campaña” o “distribución inteligente de la información”. Por algún motivo envías un email a esa publicación o empresa, y automáticamente te dan de alta en su base de datos de usuarios que “quieren” recibir su newsletter.

Es el negocio de los números grandes, es decir, el mismo sistema que se utiliza con el spam, el marketing telefónico y otros medios de promoción tradicionales: hago algo mil veces para que funcione diez. Pero, ¿realmente esta técnica beneficia a largo plazo a las empresas o publicaciones en Internet? En mi opinión, es importante ver la otra cara de la moneda: de esos mil envíos, te funcionará en diez casos y acabarás mal visto por 990. En el caso del spam, funciona porque se trabaja con números realmente grandes y porque no hay ninguna imagen que cuidar, pero cuando se utilizan estas técnicas tan agresivas y disruptivas para empresas con cara, logo y oficinas se daña directamente la credibilidad y confianza del usuario.

No digo que las newsletters sean inútiles. Para muchos es un sistema que ya no nos aporta nada, han quedado absoletas, muy del siglo pasado, muy 1.0, pero entiendo que las empresas sigan contando con ellas. Las newsletters, a diferencia del RSS, tienen la ventaja de que utilizan un canal muy extendido en Internet y que todo el mundo conoce y utiliza: el correo electrónico. Los RSS ofrecen mucho más, pero además de no ser ni de lejos tan conocido como el email, es un sistema menos pasivo, que pone el poder de decisión en manos del usuario.

Una newsletter puede funcionar muy bien, generar confianza y credibilidad, crear vínculos más estrechos con los clientes, ayudar a fidelizar nuestra relación con ellos y construir un branding (imagen de marca) más sólido… pero es muy fácil (y barato) caer en el spam, en el envío de información sin más, y convertirse en “esa empresa que molesta con su publicidad”. Los departamentos responsables de la comunicación con el cliente harían bien pensando menos en cómo evitar filtros antispam y más en cómo mejorar sus técnicas de marketing por email.

Comentarios

  1. Fermí Cuéllar

    Hi,

    Me parece una muy buena reflexión, de todas maneras lo que ocurre es algo muy natural se tiende a lo fàcil, común, vulgar.. porque innovar ser creativo esta realmente al alcance de unos pocos, muy pocos realmente.

    Fermí

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